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Láser Estético

Restauración cutánea no ablativa – Rejuvenecimiento

Escrito por: AEMLE | El día: 16 - agosto - 2010 | 0 Comentarios

Cuando se habla de restauración cutánea no ablativa se hace referencia al rejuvenecimiento cutáneo mediante una modalidad terapéutica que intenta buscar una reacción inflamatoria y de este modo promover el rejuvenecimiento de la piel gracias a la creación de nuestro organismo de nuevo colágeno.

Rejuvenecimiento no ablativo

Este tratamiento logra conferir un aspecto mucho más joven y saludable en la piel (poros más abiertos) del paciente, logrando regular la pigmentación, disminuir las pequeñas y finas arrugas que surgen con el paso del tiempo así como la cuperosis, ya que gracias a este tratamiento y su energía aplicada se estimula la creación de más colágeno.

Generalmente cuando se habla de rejuvenecimiento facial no ablativo nos referimos a  los sistemas de IPL (Luz pulsada intensa), aunque pueden ser empleados otros sistemas láser como por ejemplo la radiofrecuencia, entre otros.

La aparición de signos externos de envejecimiento como lo son las rojeces, arrugas, la cuperosis, las manchas solares o los léntigos no solo son tratados con esta técnica para eliminarlos, sino que también se activa el proceso de regeneración de nuestra piel y así se logra formar colágeno nuevo. Las áreas del cuerpo que mayoritariamente salen beneficias con este tratamiento láser son el cuello, la cara y el dorso de las manos.

¿Para qué está indicada la restauración cutánea no ablativa?

El rejuvenecimiento no ablativo esta especialmente indicado para combatir problemas cutáneos como son:

Las arañas vasculares.
La rosácea .
Fotoenvejecimiento solar.
Trastornos pigmentarios.

Tratamiento y resultados de la restauración no ablativa

Para mostrar una mejoría notable es preciso al menos someterse a unas 5 sesiones  como mínimo (una sesión al mes). El cambio que se produce es gradual, por lo que no se lograrán notar los resultados de forma inmediata y se deberá esperar a haber finalizado el tratamiento.

La restauración cutánea no ablativa apenas es dolorosa. Es posible sentir una sensación de pinchazo o quemazón leve, que pueden ser toleradas perfectamente por el paciente. Las leves molestias que produce el tratamiento pueden ser atenuadas mediante el uso de una crema anestésica. No conlleva ningún tipo de riesgo para el paciente.

No se requiere interrumpir la vida laboral o social habitual después de la intervención, el paciente puede volver de forma inmediata a sus labores diarias sin inconveniente alguno.

Los resultados son realmente satisfactorios y tienen una larga duración (años), aunque se recomienda alguna sesión de manteniendo para mantener los resultados perfectos.